Todos cometemos errores y es algo muy saludable ya que sin errores no avanzarás como intérprete. Equivocarse forma parte del proceso, y si aprendes a convivir con ello y pierdes el miedo a ese momento, avanzarás mucho más rápido como Actor o Actriz.
Una de las cosas que más nos cuesta a los Actores y Actrices cuando comenzamos a dar nuestros primeros en el mundo de la actuación, es aceptar nuestros errores. Pero, sin duda, hacerse consciente de los errores que cometemos es el primer paso para aprender a resolverlos, hoy te contamos cuales son los seis errores más frecuentes.
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1. Estar pendiente del público
En muchas ocasiones, los Actores cuando no tienen texto dejan de interpretar, se salen del personaje cuando no hablan, y no se dan cuenta que forman parte del montaje, que el público ve todo el espacio, aunque el foco en ese momento esté en otro Actor o Actriz.
Una buena forma de resolverlo es pensar en el público como tu compañero o compañera de actuación e intégralo en la escena. Siente esa conexión. No olvides la regla de los tres cuartos. Si te quedas quieto, tres cuartos de tu cuerpo deben orientarse hacia los espectadores para favorecer la comunicación. Si tienes presente al público, aunque no lo veas por el efecto de la iluminación, siempre estarás en la posición correcta.
2. Actuar con la voz y no con el cuerpo
Invertir mucho tiempo en la memorización del texto nos puede llegar a causar una especie de saturación y bloqueo. Estamos tan centrados en él, que descuidamos incorporar el mundo físico y la organicidad del cuerpo a la hora de interpretar el personaje. La primera conexión que realiza el público con un Actor, es visual, y si se aburren con lo que ven… les habrás perdido, y lo tendrás complicado para levantar la actuación desde ese punto.
Para dar solución a este problema es importante que ejercites trabajos de interpretación mudos, como Mimo Dramático Corporal. Es imprescindible que realices ejercicios donde puedas practicar el uso del cuerpo para conectar con tu personaje. Cada persona del público debe entender y conocer tu personaje sólo por cómo te mueves o miras. La naturaleza física merece el mismo esfuerzo de tu personaje que el de memorización y dominio de un texto. El intérprete debe crear su personaje con una forma muy particular de expresión, que le haga único.
3. Miedo en el escenario
La primera vez que un Actor sube al escenario puede ser aterrador y si no estás bien preparado puedes caer en un bloqueo por el miedo escénico o que por los nervios no seas capaz de proyectar o articular la voz. Al público no le gusta perderse la historia, y para ello poder escucharte además de entenderte es fundamental. El miedo escénico sólo se puede combatir a base de ensayo y práctica. Cuanto más pises escenario, más se silenciará ese miedo. Los nervios son humanos y no desaparecerán, pero conseguirás amigarte con ellos y no te bloquearás.
Recuerda que no estás solo. Estás rodeado de Actores con los mismos temores que tú. Saca esos miedos, habla y compártelos desde la calma. Recuerda que fuiste un valiente que se preparó un casting, le seleccionaron y ahora estás listo para defender tu personaje. ¡Sal a escena y disfruta!

4. Perder el personaje
Actuar requiere foco y concentración. Perder el foco puede suponer perder «el hilo» y en cuestión de un segundo sentirte absolutamente perdido y no saber ni siquiera en qué parte de la obra estás. Esto puede hacerte perder tu personaje y bloquearte de tal forma que no veas una posible salida.
Puede ser útil que practiques ejercicios de texto que intenten alejarte de lo puramente «textual», como el subtexto, intenciones o escucha. Ensaya fuera de «contexto», sin perder el personaje y después vuelve a la normalidad. En los ensayos integra, como en la vida, cualquier ruido sin perder tu personaje. Nunca te quedes esperando a que alguien te resuelva el problema. Resuélvelo tú. El público no tendrá ni idea de que has perdido el texto si no pierdes tu personaje. Cuanto más practiques, más fácil será para ti resolver en el escenario este tipo de errores.
5. Personajes estereotipados
A veces, la manera más fácil de entrar en un personaje es enfocarse en rasgos de personalidad comunes y amplios, o estereotipos. Trabajar de forma orgánica requiere conciencia y tiempo.
No te vayas a lo fácil. Si el dramaturgo no te proporciona suficientes detalles, complétalos tú creando un personaje vivo desde cero. Pregúntate quién es, dónde vive, cómo es su familia, que le gusta o cuales son los momentos más significativos en su vida. Las preguntas ayudan mucho si las respondes en detalle. Cuanto más detalle aportes, mejor elaborado estará y mayor profundidad cogerá el personaje.
Define y escribe exactamente lo que tu personaje quiere (objetivo) y cómo persigue ese deseo en cada escena. Averigua lo que se interpone en el camino de tu personaje para obtener su objetivo y cómo va a lidiar (estrategias) con este obstáculo.
6. No escuchar las notas de dirección.
Las notas que toma un director durante los ensayos son para ayudar a los Actores a realizar un trabajo brillante desde su punto de vista. Lo peor que puede hacer un Actor es ignorarlas, o discutirlas. Las notas de dirección se han de asimilar para integrarlas en el siguiente ensayo y que la obra avance lo más rápido y mejor posible.
Un buen hábito para un Actor sería escribir en su cuaderno de ensayo todas las notas de dirección y luego revisarlas mentalmente varias veces antes del siguiente ensayo. No descartes nunca ninguna nota de Dirección sin hablarlo antes con él.