La memorización de monólogos es un proceso, y el enfoque siempre debe permanecer en la interpretación, no solo en la memorización del texto. Sin embargo, sin conocer las palabras, un Actor no puede hacer un trabajo en profundidad.
Con los siguientes consejos esperamos que la preparación de tus próximos monólogos sea un proceso mucho más llevadero.
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Elige
El primer paso en la memorización de monólogos es el proceso de selección. Esta es la base de la preparación y afecta a todos los pasos del proceso, incluida la velocidad de memorización. Los Actores que están conectados personalmente con el texto que están memorizando están más motivados para explorar el trabajo y entenderán el monólogo más fácilmente.
Elige un monólogo que te transmita algo como persona y como intérprete, un monólogo indicado para el tipo de personajes para los que sueles audicionar. Un personaje apropiado para tu edad con pensamientos y opiniones similares a los tuyos es un buen comienzo.
Elige un monólogo de una obra o guion con el que estés familiarizado. El conocimiento de la historia de fondo enriquece una actuación y ayuda a establecer las emociones internas del orador.
Rómpelo
Una vez que se ha seleccionado un monólogo, el trabajo de texto es el siguiente paso. Lee el monólogo y divide el texto en ritmos. Cada tiempo debe estar marcado por una acción y un objetivo diferentes.
Este es también el momento de editar el monólogo si es necesario. Un monólogo solo debe durar entre 60 y 90 segundos, y nunca más de 2 minutos. Una longitud adecuada hará que la memorización sea más rápida y te permitirá disponer de más tiempo para profundizar en la actuación.
Cuando edites, asegúrate de mantener el hilo conductor de la historia, con un comienzo decisivo y un final que muestre cambios en el personaje.
Escríbelo
Ahora tienes un monólogo corto que se divide en ritmos y que tienen transiciones entre ellos. El siguiente paso es escribirlo a mano.
Los estudios muestran que la escritura aumenta la retención. Se produce una activación del cerebro, conectando el movimiento motor fino con la corteza de la memoria.

Actívate
Probablemente la audición no la harás sentado en una silla, entonces, ¿por qué preparas un monólogo de esa manera? Agregar locomoción a tus esfuerzos de memorización conecta las palabras con el movimiento, lo que hará que tu desempeño sea más fluido y flexible.
Una sugerencia es ir a dar un paseo con tu guion. Mientras caminas, recita en silencio tu monólogo, línea a línea. Comienza con el primer tiempo, y cuando esté memorizado agrega el segundo tiempo. Este proceso de memorización paso a paso te obliga a recordar las transiciones, que son las que marcan una buena actuación.
Varía
Después de que hayas memorizado el monólogo, continúa explorando posibles objetivos y acciones. Puedes hacerlo hablando y moviéndote de manera diferente durante cada pase del monólogo. Practica con diferentes volúmenes, dialectos, posturas, velocidad, pausas, etc. Introduce estos cambios durante tus prácticas y observa cómo cambia el resultado emocional.
Agilízalo
Representa el monólogo lo más rápido que puedas mientras interpretas todas las transiciones y te esfuerzas por alcanzar todos los objetivos. Esta es la prueba definitiva, comprensión a través de la velocidad.
Duerme
Tu cerebro construye conexiones a través del sueño. Dormir es la única forma de mover tu trabajo de memorización a tu banco de memoria a largo plazo. Cuando tengas que memorizar planifícalo y anticípate para darle tiempo a tu cerebro a adaptarse.
No hay atajos para una presentación perfecta de un monólogo, pero hay estrategias fáciles que como Actor puedes implementar para acelerar el proceso de memorización.