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3 consejos para ser natural ante la cámara

La mayoría de las personas piensan que lo más fácil del mundo es ser uno mismo cuando se enciende la cámara. ¡Se equivocan! El problema más grande con el que tiene que lidiar un Actor no es otro que el simple hecho de verse y sentirse orgánico, como un ser humano vivo una vez que la cámara está funcionando.
La cámara detecta todo de forma aumentada. Lo bueno, y lo menos bueno.

Seamos sinceros, una buena interpretación nunca debería verse como “una buena interpretación”. Debería verse orgánico. Tan natural y real que haga que el espectador se olvide de que lo que ve solo es una representación.

Si eres estudiante estos  tres consejos te ayudarán a que te sientas como un ser humano en una escena ante cámara:

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1. Comienza relajándote y conectando con tu cuerpo.

Necesitas salir de tu cabeza y sentir. Es importante aflojar físicamente el cuerpo para que la energía natural de la vida y las reacciones subconscientes se liberen. Si no, se bloqueará.

Utiliza técnicas de relajación. Un ejercicio simple que puedes aplicar es: inhalar por la nariz contando hasta cuatro, aguantar el aire hasta siete y exhalar por la boca contando hasta ocho. La respiración profunda es la forma más rápida de equilibrarse y relajarse. Contar ayuda a que tu cerebro se apague para que puedas estar centrado en el momento presente. Pasa de la mente al cuerpo. Siente el cuerpo.

Después, respira profundamente (levantando los hombros hacia arriba) y, al exhalar, deja caer tu cuerpo como si fuera un saco de patatas. En los hombros y cervicales suele acumularse tensión. Suelta el cuerpo para no tener una posición de interpretación rígida. Debes sentirte como si no estuvieras frente a una cámara en absoluto. Como si la cámara fuera otro personaje (si te diriges a ella) o como si no estuviera, en el caso de interactuar con ella. Comenzarás a sentir la diferencia entre estar rígido y encerrado en tu cuerpo, y sentirte libre, abierto a sentir tu interpretación. De esta forma será un trabajo desde la verdad más auténtica, desde tus sentimientos, y el resultado será orgánico. Permite que fluyan tus emociones y sumergirte así en tu personaje. Continúa respirando, cambiando ligeramente de peso, moviéndote ligeramente y permítete “sentir”.

2. Abstráete como si estuvieras solo.

Libérate. Haz las mismas cosas que harías si estuvieras solo. Rascarte, quitarte el pelo de la cara… son matices que aportan naturalidad y te permiten trabajar desde un área humana y esencial como intérprete.  Permítete sentirte imperfecto/a, incluso aburrido/a. Todo Actor/Actriz transmite de forma más verídica a cámara cuando realmente está relajado, tanto su expresión facial y como del cuerpo libera el “sentir” y fomenta un trabajo vivencial maravilloso. Parece que no estás haciendo nada, pero esos pequeños matices son imprescindibles. 

3. Ocúpate haciendo algo.

Todo lo que es orgánico y real se ve creíble en la cámara. Así que realmente “lee” el libro que requiere tu escena; escucha de verdad al otro personaje; realmente trata de quitar la pelusa de tu ropa; o traza un corazón en el agua derramada sobre la mesa. No hagas “como sí”.

Usa accesorios si es necesario. Coloca bien tu vestuario. Siente la brisa en tu cara. Limpia bien tus uñas si toca en escena. Acaricia a alguien con amor. Siempre desde la más auténtica verdad.

La acción te ayuda a sentir, a meterte en la escena, a no estar en “la cabeza”. No te quedarás bloqueado “pensando”. Por lo tanto, saldrás de tu cabeza (lo que te provoca rigidez y te lleva a “actuar” sin verdad). Lo verdaderamente esencial es el “aquí y ahora”, perderte en tu cuerpo y la escena. Ser orgánico.